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Proyecto Hipona:
Corazón Nuevo
Encuentro Espíritu Nuevo
Lima, enero 1999:

1. Crónica del Encuentro

2. Documentos

3. Galería de Fotos del Encuentro

4. Discurso de Apertura del Encuentro

5. Ponencia del P. Camilo Maccise, OCD:
El Futuro de la Iglesia y la Vida Religiosa en América Latina

6. Historia del Proyecto Hipona, sus paso desde la primera reunión en Conocoto

7. Homilía de Clausura del Encuentro

8. Artículo de Reflección sobre el proceso de revitalización o refundación en otra comunidad religiosa
(P. Camilo Maccise)


Comentarios o Preguntas email: oalaosa@gmail.com

Día del Retiro Para
Pascua 1999


Documentos referidos en el tema para el Día del Retiro

Constituciones de la Orden
Vida Fraterna en Comunidad


Constituciones de la Orden (nos. 165 al 177)

Cura pastoral

165. Ejérzase el ministerio pastoral con incansable celo apostólico en las iglesias y parroquias a nosotros confiadas.

166. Los Hermanos constituidos en el ministerio sacerdotal en nombre de Cristo, Sumo Sacerdote, proclamen la palabra de Dios, santifiquen a los hombres con los sacramentos, ofrezcan el único sacrificio del Nuevo Testamento, congreguen la familia de Dios como una fraternidad movida por el espíritu de unidad, y condúzcanla al Padre12.

167. Entre las actividades del ministerio pastoral sobresale la predicación de la palabra de Dios. Los Hermanos sacerdotes consideren como principal obligación comunicar a los hombres el mensaje de Cristo, acomodando su forma de expresarse a la capacidad del auditorio13, para que, cumpliendo su mandato (cf. Mc 16,15), constituyan e incrementen el pueblo de Dios14.

168. Fomentemos con asiduo y perseverante trabajo la actividad litúrgica para conducir a los fieles, con el ejemplo y doctrina, a una participación activa y consciente15. Con el mismo espíritu litúrgico promovamos las devociones peculiares de la Orden según las características y exigencias de cada región.

169. Como la vida cristiana se nutre y crece principalmente por medio de los sacramentos, procuren nuestros sacerdotes entregarse con celo gozoso a su administración, especialmente cuando tengan que oír a los fieles en confesión, para reconciliar a los hombres con Cristo y con la Iglesia, siguiendo el espíritu de Cristo Pastor.

170. Atiéndase de modo especial a las Sociedades y Fraternidades seculares vinculadas a nosotros16, para que sus miembros cultiven una vida cristiana más intensa y puedan ejercer dentro de la sociedad humana su actividad apostólica, acomodada a su condición.

171. Con reverencia y especial cuidado, según las normas del Derecho, atendamos a las religiosas, en especial a las de nuestra Orden17, buscando su provecho espiritual en bien de la Iglesia y de la Orden.

172. Si las necesidades de la Iglesia lo exigen, nuestra Orden acepta gustosamente la dirección de parroquias para que, con nuestra colaboración, los fieles, guiados por el Espíritu Santo, alcancen la madurez religiosa y formen la auténtica Comunidad de los cristianos18.

173. El Párroco, a quien se confía la cura de almas, tendrá con la mayor frecuencia posible diálogos fraternos con los Hermanos de la Comunidad para discernir lo relativo a la vida parroquial, de modo que se ayuden mutuamente con sus consejos, colaboración y ejemplo, y atiendan a la cura parroquial con voluntad concorde y común esfuerzo19.

174. Además de todas las otras funciones de religión y culto divino, que se han de cumplir siempre con singular celo y devoción, a todos se encomiendan de modo particular los pobres y los más débiles, cuya evangelización se da como signo de la obra mesiánica. A los jóvenes atiéndaseles también con peculiar diligencia. Téngase, finalmente, la mayor solicitud por los enfermos y moribundos, visitándolos y confortándolos en el Señor20.

175. De acuerdo con la mente de la Iglesia21 foméntese cuanto sea posible la cooperación con los laicos utilizando su trabajo y cualidades, y promoviendo sus asociaciones de actividad apostólica según lo aconsejen las características de cada región.

176. Hágase con asiduidas y prudencia la visita pastoral regular y sistemática a las familias, escuelas y demás obras sociales siguiendo las costumbres de la región y lo establecido en la Diócesis.

177. Los Estatutos Provinciales den normas con las que la vida común y los cargos del Prior y del Párroco se armonicen de tal modo con las exigencias de la cura pastoral que se complementen entre sí.


Documento Vida Fraterna en Comunidad

Para Ver el Documento completo de Vida Fraterna en Comunidad

61. La parroquia

En las parroquias, en algunos casos, resulta difícil coordinar la vida parroquial con la vida comunitaria.

En algunas regiones, para los religiosos sacerdotes, la dificultad de formar comunidad, cuando se ejerce el ministerio parroquial,
crea no pocas tensiones. Las múltiples tareas pastorales, propias de una parroquia, se llevan a cabo, a veces, con detrimento del
carisma del instituto y de la vida comunitaria, hasta el punto de hacer perder de vista a los fieles y al clero secular, e incluso a los
mismos religiosos, la percepción de la peculiaridad de la vida religiosa.

Las urgentes necesidades pastorales no deben hacer olvidar que el mejor servicio de la comunidad religiosa a la Iglesia es el de
la fidelidad al propio carisma. Esto se refleja también en la aceptación y en el modo de llevar las parroquias. Se deberían preferir aquellas que permiten vivir en comunidad y en las que se puede expresar el propio carisma.

También la comunidad religiosa femenina, a la que se le pide, con frecuencia, estar presente en la pastoral parroquial de una
forma más directa, experimenta dificultades parecidas.

Aquí también, es preciso repetirlo, su inserción será tanto más fructuosa cuanto la comunidad religiosa esté más presente con su
propia fisonomía carismática(75). Todo esto puede ser muy ventajoso tanto para la comunidad religiosa como para la misma
pastoral, en la que las religiosas normalmente son bien aceptadas y apreciadas.